OTOÑO

CORAL ROJO

El coral se relaciona, según los lapidarios medievales, con una de las estrellas del grupo de las Híades, situada en la “nariz” del toro celeste y cuyo color anaranjado la asemeja al coral. Las Híades eran llamadas “las hacedoras de la lluvia” ya que, antiguamente, señal de las lluvias primaverales que llegaban desde el Oeste, (y procedentes del Atlántico), era la salida helíaca de este grupo de estrellas que, precisamente, eran hijas de Atlante.
La mitología afirma que el coral no es cotra cosa que algas manchadas de la sanfgre de la Medusa y petrificadas por su mirada.
La tradición más extendida acerca de las propiedades mágicas del coral es la de detener y "petrificar" la envidia y los celos, de ahí la gran tradición de que detiene el mal de ojo y corta los hechizos.
Por su color rojo, así como por su relación con el agua, se le adjudica una naturaleza lunar (emotiva) y también de Marte (vital) de forma que ayuda a superar el desánimo, aumenta la fuerza de carácter y genera optimismo,
Otras piedras atribuidas a las estrellas que ocupan la zona del signo de Géminis y que conviene magnetizar en esta luna llena son: Analcima, coral negro, crisoprasa, esmeralda, esmeril, espinela roja, hierro, indigolita, magnesita, ónix, ópalo común, rubelita, rutilo, turmalina multicolor…
Para cargar estas piedras con la vibración de su estrella, aprovechando que la Luna llena transmite a la Tierra la vibración de las estrellas con las que se va uniendo, hay que colocar la gema en un recipiente con agua destilada y ponerlo donde reciba luz natural, pero no necesariamente los rayos del sol o de la luna. Allí se tiene que quedar 3 días y 3 noches, mientras la Luna permanece en su fase llena (es decir, desde el día 22 al 25de noviembre). Pasado dicho tiempo, se saca del agua y se lleva consigo.